lunes, 24 de diciembre de 2007

Post IV Plus: los nombres de Papá Noel


El viejecito de ropas rojas y barba blanca que vemos en vísperas de Navidad en los shoppings de todo el mundo, se ha convertido en ícono cultural de la sociedad de consumo del tercer milenio. El sonriente personaje, que encanta a los niños, fue forjado a lo largo de los últimos diecisiete siglos, basado en la historia de un obispo que vivió en el siglo IV.
La ciudad de Mira, en el antiguo reino de Licia, actual territorio de Turquía, tuvo un prelado llamado Nicolás, célebre por la generosidad que mostró con los niños y con los pobres, y que fue perseguido y encarcelado por el emperador Diocleciano. Con la llegada de Constantino al trono de Bizancio ─ciudad que con
él se llamó Constantinopla─, Nicolás quedó en libertad y pudo participar en el Concilio de Nicea (325). A su muerte fue canonizado por la Iglesia católica con el nombre de San Nicolás.
Surgieron entonces innúmeras leyendas sobre milagros realizados por el santo en beneficio de los pobres y de los desamparados. Durante los primeros siglos después de su muerte, San Nicolás se tornó patrono de Rusia y de Grecia, así como de incontables sociedades benéficas y, también, de los niños, de las jóvenes solteras, de los marineros, de los mercaderes y de los prestamistas.
Ya desde el siglo VI se habían venido erigiendo numerosas iglesias dedicadas al santo, pero esta tendencia quedó interrumpida con la Reforma, cuando el culto a San Nicolás desapareció de toda la Europa protestante, excepto de Holanda, donde se lo llamaba Sinterklaas (una forma de San Nicolás en neerlandés).
En Holanda la leyenda de Sinterklaas se fusionó con antiguas historias nórdicas sobre un mítico mago que andaba en un trineo tirado por renos, que premiaba con regalos a los niños buenos y castigaba a los que se portaban mal.
En el siglo XI, mercaderes italianos que pasaban por Mira robaron reliquias de San Nicolás y las llevaron a Bari, con lo que esa ciudad italiana, donde el santo nunca había puesto los pies, se convirtió en centro de devoción y peregrinaje, a punto que hoy es conocido como San Nicolás de Bari.
En el siglo XVII, emigrantes holandeses llevaron la tradición de Sinterklaas a los Estados Unidos, cuyos habitantes anglófonos adaptaron el nombre a Santa Claus, que les resultaba más fácil de pronunciar, y crearon una nueva leyenda, que acabó de cristalizar en el siglo XIX, sobre un anciano alegre y bonachón que en Navidad recorría el mundo en su trineo, distribuyendo regalos.
En los Estados Unidos, Santa Claus se convirtió rápidamente en símbolo de la Navidad, en estímulo de las fantasías infantiles y, sobre todo, en ícono del comercio de regalos navideños, que anualmente moviliza miles de millones de dólares.
La tradición no demoró en cruzar nuevamente el Atlántico, ahora remozada, y en extenderse hacia varios países europeos, en algunos de los cuales Santa Claus cambió de nombre. En el Reino Unido se le llamó Father Christmas (papá Navidad); en Francia fue traducido a Père Noël (con el mismo significado), nombre del cual los españoles tradujeron sólo la mitad, para adoptar Papá Noel, que se extendió rápidamente a la América Latina.

Estos textos ha sido extraídos de los libros La fascinante historia de las palabras y Nuevas fascinantes historias de las palabras.

Post IV: los vocablos "navidad" y "villancico"

Las palabras son un remedio infalible para contrarrestar los efectos del tedio. Siempre están dispuestas a hacernos creer más listos, más sabios o más justos de lo que somos con el solo recurso de hacerlas brotar de la pluma o el teclado, de abrir un libro, obra maestra o diccionario, crucigrama, o inicio de una partida de scrabel.
La Página del Idioma Español es pionera en la promoción de nuestra lengua en la Internet y en la búsqueda de nuevos espacios para nuestra lengua en la red global.
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Navidad

Cuando compramos los regalos de Navidad, decoramos el árbol o nos reunimos con la familia alrededor de la cena navideña, raramente nos detenemos a pensar cómo se fueron formando esas tradiciones milenarias, algunas de ellas mucho más antiguas que el propio cristianismo.La conmemoración del nacimiento de Jesús, la fiesta más universal de Occidente, se celebró por primera vez el 25 de diciembre de 336 en Roma, pero hasta el siglo V, la Iglesia de Oriente siguió conmemorando el nacimiento y el bautismo del niño Dios de los cristianos el 6 de enero. El nombre de la fiesta Navidad, proviene del latín nativitas, nativitatis (nacimiento, generación).
En siglos posteriores, las diócesis orientales fueron adoptando el 25 de diciembre, y dejando el 6 de enero para recordar el bautismo de Cristo, con excepción de la Iglesia armenia, que hasta hoy conmemora la Navidad en esa fecha de enero.
No se conoce con certeza la razón por la cual se eligió el 25 de diciembre para celebrar la fiesta navideña, pero los estudiosos consideran probable que los cristianos de aquella época se hubieran propuesto reemplazar con la Navidad la fiesta pagana conocida como natalis solis invicti (festival del nacimiento del sol invicto), que correspondía al solsticio de invierno en el hemisferio norte, a partir del cual empieza a aumentar la duración de los días y el sol sube cada día más alto por encima del horizonte.
Una vez que la Iglesia oriental instituyó el 25 de diciembre para la Navidad, el bautismo de Jesús empezó a festejarse en Oriente el 6 de enero, pero en Roma esa fecha fue escogida para celebrar la llegada a Belén de los Reyes Magos, con sus regalos de oro, incienso y mirra.A lo largo de los siglos, las costumbres tradicionales vinculadas a la Navidad se desarrollaron a partir de múltiples fuentes. En esas tradiciones, tuvo considerable influencia el hecho de que la celebración coincidiera con las fechas de antiquísimos ritos paganos de origen agrícola, que tenían lugar al comienzo del invierno.
Así, la Navidad acogió elementos de la tradición latina de la Saturnalia, una fiesta de regocijo e intercambio de regalos, que los romanos celebraban el 17 de diciembre en homenaje a Saturno.
Y no hay que olvidar que el 25 de diciembre era también la fiesta del dios persa de la luz, Mitra, respetado por Diocleciano, y que había inspirado a griegos y romanos a adorar a Febo y a Apolo.
En el Año Nuevo, los romanos decoraban sus casas con luces y hojas de vegetales y daban regalos a los niños y a los pobres, en un clima que hoy llamaríamos ‘navideño’ y, a pesar de que el año romano comenzaba en marzo, estas costumbres también fueron incorporadas a la festividad cristiana.
Por otra parte, con la llegada de los invasores teutónicos a la Galia, a Inglaterra y a Europa Central, ritos germánicos se mezclaron con las costumbres celtas y fueron adoptados en parte por los cristianos, con lo que la Navidad se tornó desde muy temprano una fiesta de comida y bebida abundante, con fuegos, luces y árboles decorados.
La Navidad que celebramos hoy es, pues, el producto de un milenario crisol en el que antiguas tradiciones griegas y romanas se conjugaron con rituales célticos, germánicos y con liturgias ignotas de misteriosas religiones orientales.
Texto extraído del libro La fascinante historia de las palabras.
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villancico
En el latín vulgar hispánico, villanus era el habitante de una casa de campo, un labriego, y más adelante pasó a designar genéricamente a todos aquellos que no eran hidalgos, a los hombres de clase baja.
En cierta época, estos labriegos se llamaron villancicos o villancillos, nombres equivalentes al francés petit paysan. Las coplas navideñas que estos labriegos componían se llamaron primero `coplas de villancico´, pero en el Quijote (1605) el significado de villancico ya se había extendido, y limitado, a las propias coplas:
"Olvidábaseme de decir como Grisóstomo, el difunto, fue grande hombre de componer coplas; tanto, que él hacía los villancicos para la noche del Nacimiento del Señor, y los autos para el día de Dios, que los representaban los mozos de nuestro pueblo, y todos decían que eran por el cabo".

domingo, 23 de diciembre de 2007

Maleta-gate: la Justicia argentina puede interrogar al valijero y no lo pide

El vociferante reclamo del ex presidente Kirchner para que EEUU extradite al sospechado espía Antonini Wilson no resulta tal en los hechos.
Podría haber puesto en marcha el mecanismo de interrogar al sospechoso en jurisdicción estadounidense, mientras se tramita la extradición, pero los argentinos no lo han intentado.
No se le ha pedido desde Buenos Aires a la Justicia yanqui que habilite ese trámite legal, que los jueces estadounidenses concederían de buen grado, hartos ya de oír infundios sobre manejos turbios en Florida. Por iniciativa de la seguridad federal de EEUU, cuatro acusados de espías al servicio de Venezuela están presos en Miami y el contrabandista Antonini "protegido" pero bajo control del FBI.
El régimen kirchnerista habla de una incierta conspiración para sustraer a Antonini de sus intentos de fraude, pero deja ver con sus acciones que lo último que quiere es hacerse cargo de la seguridad personal del moderno "correo del zar". El defaudador frustrado, luego de su "metida de pata", parece que estuvo en la Casa de Gobierno argentina, lo más orondo, celebrando acuerdos bilaterales. A las máximas autoridades argentinas "no les consta" esa presencia, pero tampoco "les consta" su ausencia...
Hay emergencias en las que el mejor testigo para ciertas acciones es el testigo muerto, decía el doctor Watson, cuando Holmes lo dejaba abrir la boca.
No crean a pies juntillas al editor. Lean la columna de Joaquín Morales Solá.

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LANACION.com Opinión Domingo 23 de diciembre de 2007


viernes, 21 de diciembre de 2007

Una de las mejores milongas "carcelarias" , a cuento de valijas y valijeros VIP

La encontró en el bulín y en otros brazos...
Sin embargo, canchero y sin cabrearse,
le dijo al gavilán: "Puede rajarse
el hombre no es culpable en estos casos."
*
Y al encontarse solo con la mina,
pidió las zapatillas y ya listo,
le dijo cual si nada hubiera visto:
"Cebame un par de mates, Catalina."
*
La mina, jaboneada, le hizo caso
y el varón, saboreándose un buen faso,
la siguió chamuyando de pavadas...
*
Y luego, besuqueándole la frente,
con gran tranquilidad, amablemente,
le fajó treinta y cuatro puñaladas.
*


Milonga
Música: Edmundo Rivero
Letra: Ivan Diez - (Pseudónimo de Augusto Arturo Martini)
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Edmundo Rivero musicalizó en 1963 un soneto de su amigo Martini que éste había escrito...treinta años antes.


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Más sobre "Amablemente", Rivero e Iván Diez, con un CLICK en esta línea.

No apto para menores de 16 años.Viejos-vinagre, tarambanas y gazmoños, abstenerse

Ilustración de "Toilette junto al Sena", relato de Pierre Louÿs,
prolífico autor y editor de cahiers de alta calidad gráfica. La creación
literaria obscena del auge creativo del cambio secular S. XIX-XX.
Hoy parece arte pop contemporáneo, ¿No?. Y lo es.

La Biblioteca Nacional de Francia (BNF) abre por primera vez las "puertas del infierno" y expone al público libros y grabados guardados en secreto desde hace 150 años.
¿Infierno?
Ni más ni menos.
Así se llamó el tesoro bajo siete llaves de ideas e ilustraciones cachondas para los estándares morales o modales de cada generación de franceses, pueblo poco afecto a los pequeños asesinatos o a las grandes masacres de palabras y muy apegado a su idioma.
Por acá somos menos respetuosos. Por caso, ya el único maestro prócer de América, auténtico, último de los Padres de la Patria grabó en un peñasco de los Andes rumbo a su más largo exilio en Chile, la frase que los niñitos de más de un siglo repetimos con unción: "Sauvages! On ne tue pas les idées..." anatema dirigido a sus persecutores, caudillos sangrientos y corruptos por definición. El mensaje duró muchísimo tiempo, y tal vez queden los trazos. Nadie lo borró... porque nadie lo entendió.
"El infierno de la Biblioteca: Eros en secreto" puede verse en la BNF hasta el dos de marzo. Casi todo el solsticio de invierno boreal. Lo que no está nada mal.
Señor, señora, púberes de dieciséis años o más:
¿Sois, cada uno de vosotros, a conciencia, solapadamente chusco, salaz, o dominado/a por el apetito venéreo?
¿Sí? París os reclama.
Si nos nos crees, como nos suele ocurrir, lée a Periodista Digital y fíjate qué pasa.

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miércoles, 19 de diciembre de 2007

Mapplethorpe, buena excusa para cortar de cuajo la insolencia de los gobernantes

La excusa es vana. Deliciosamente vana y oportuna. En realidad, asomarse (una vez más), tan solo espiar algo de la obra del neoyorkino Robert Mapplethorpe es un ejercicio reparador de corazones destrozados por la mediocridad ambiente, la insolencia de burócratas y gobernantes y la lentitud de los tribunales.
La excusa está. Desde la la semana que pasó y hasta finales de enero, la galería madrileña de Pepe Cobo presenta "Vanitas" exposición de trabajos de la Fundación Mapplethorpe de Nueva York, sobre la base de 36 piezas originales de la obra del artista, seleccionadas por Cobo."Llevo en la cabeza la simetría. Ha arraigado en mí. Creo que me viene de la Iglesia católica: he tenido una educación católica", recuerda de Mapplethorpe la presentación de la muestra en el cotidiano El País de Madrid, que reproducimos.