viernes, 9 de noviembre de 2007
"Mi santa madre me lo decía: cuídate mucho, Juanito, de las malas compañías..."
martes, 6 de noviembre de 2007
Así es cómo nos ven a los argentinos (y lo peor es que no se equivocan demasiado)

Los gobiernos vuelven a ser autoritarios en nombre de reglas de juego re-distributivas.
En el gran balancín de las doctrinas, después de décadas liberales reparten en sentido inverso hacia re-nacionalizaciones, controles públicos y un cierre relativo de las fronteras.
Estas políticas son ilusorias.
Sin duda, seducen. Pero, para empezar, rápidamente le dan la espalda a la democracia. El autoritarismo se sigue auto-reforzando, como el ejemplo de Rusia. Y luego confunden gestos dadivosos con la ayuda social necesaria y duradera.
Punto de partida: es necesario corregir las insuficiencias, incluso los fracasos de los años liberales, partiendo del hecho de que los sacrificios han sido pedidos exclusivamente a las clases desfavorecidas en esos países.
Pero ¿hay que corregirlas con políticas sociales perdurables o ignorándolas?
A primera vista, la argentina Cristina Fernández provechando los buenos resultados de su marido, Néstor Kirchner, fue elegida fácilmente en la primera vuelta de la elección presidencial el pasado fin de semana.
Después de la humillante crisis monetaria de 2001, que forzó al país a presentar la convocatoria de pago de su deuda, a dividir el valor del peso por tres en relación al dólar, lo que arruinó a miles de ahorristas (no a los más ricos, que habían colocado su fortuna en Miami o en Ginebra), el presidente Kirchner, electo en 2003, volvió sobre muchos de los principios liberales.
Mantuvo una política presupuestaria ortodoxa, pero se las tomó con las multinacionales (como Suez) y con el Fondo Monetario Internacional, con el que rompió. Volvió a nacionalizar la politica económica con dos líneas de conducta: exportar gracias al peso débil y no depender más de los capitales extranjeros.
El aumento de los precios mundiales de las materias primas resultó una ganga: la Argentina, potencia agrícola, acumula los excedentes comerciales (6% del PBI), y una tasa a las exportaciones llena las arcas del Estado. De 2003 a 2007, la economía sale de sus quebrantos precedentes al ritmo de un crecimiento de 8.5% anual. El desempleo retrocede de 21,5 % à 8,5%. El dinero circulante divide la pobreza a la mitad, de 54% a 23%.
Enfrente, Brasil se esfuerza. Lula da Silva fue reelecto el año pasado, pero con mayor dificultad. El presidente sindicalista desarrolla desde 2002 una política ortodoxa para reconquistar una “credibilidad” cara a los capitales extranjeros. Tiene que atornillar sus gastos presupuestarios a pesar de las necesidades de todo tipo. El crecimiento tarda en despegar, se agita y luego recae.
Brasil sufre de males profundos, como señala Jérôme Sgard: infraestructuras vetustas que dificultan la exportación por la falta de rutas y de puertos, una presión fiscal muy fuerte, un sector público burocrático aun más recargado por la estructura federal.
Sin embargo, la política de Lula, ingrata durante mucho tiempo, parece finalmente rendir. “La economía brasileña ha entrado en el círculo virtuoso. La política, estable a largo plazo, aporta sus efectos positivos sobre las decisiones de inversión y de producción”, se congratula el IPEA (informe trimestral, junio 2007, Instituto de Investigación Económica Aplicada). Sin duda, el entorno exterior es favorable a Brasil, al igual que a su vecino del sur.
Pero los fundamentales, como dicen los economistas, van por el buen camino: las tasas de interés que castigan a Brasil por su pasado permisivo caen a 12%, la inversión despega (+9%), el empleo también (+4% en un año), el desempleo retrocede (8.5%).
Nada está resuelto, lejos aun, pero el terreno se despeja, la ortodoxia parece ser rentable.
Cristina, la reina de la Argentina, tiene, al contrario, una montaña ante ella. Claramente, va a tener que romper con la línea de su marido. ¿Por qué? Porque los precios arden: 9% oficialmente, el doble en realidad. El gobierno intenta camuflarlo falseando las estadísticas, pero los sindicatos no se dejan embaucar: reclaman 20% de aumento salarial. Engranaje precios-salarios conocido, cuyo desenlace es seguro: una nueva crisis.
La Argentina ha creído poder prescindir de los capitales extranjeros (y de las tecnologías que aportan); carece de inversiones. Los cortes de electricidad limitan la industria. Habrá que volver a llamar hipócritamente a la puerta del FMI para “potabilizar” la firma (Marca Registrada) del país. Las compras por 5000 millones de dólares de bonos del tesoro realizadas por Hugo Chávez, en apresurada ayuda, no serán suficientes. En resumen, la economía deberá reducir su velocidad hacia el 5%, y el Estado tendrá que decir no a los sindicatos y disminuir bastante sus esplendideces.
El match Argentina-Brasil no puede simplificarse. Ambos apuntan a lo social; para los dos, el Estado es un medio necesario. Pero un Estado reformado, riguroso, difiere de un Estado que compra al elector.
Eric Le Boucher
Le Monde - Paris
04/11/2007
lunes, 5 de noviembre de 2007
"Las Benévolas", Jonathan Littell, Maximilien Aue y la mecánica del horror
Jonathan Littell (Foto: NYT)domingo, 4 de noviembre de 2007
Sorman:"En la Argentina, el crédito está muy caro y el rigor de la ley, no tan claro"
En las conferencias e cruzarán nombres de peso en la economía regional como Juan José Llach, Beatriz Nofal, el presidente brasileño Fernando Henrique Cardoso, el presidente del Banco Interamericano de Desarrollo, Luis Alberto Moreno y el inefable Guy Sorman, politólogo, economista, periodista, escritor y conferenciante, habitual exégeta del liberalismo moderno.
El matrimonio presidencial argentino fue especialmente invitado, pero ni el presidente Néstor ni Cristina. Ni uno ni otro se han mostrado hasta ahora proclives a compartir tribunas.
Avezado comunicador, Sorman aceptó de buen grado que el periódico dominical Perfil una entrevista cuyo título adelanta bastante y puede leerse en clickeando en el vínculo que sigue a estas líneas.
sábado, 3 de noviembre de 2007
Naomi Klein, Alan Greenspan, la utopía de la codicia y el mito del creyente sincero
Los biógrafos de Wikipedia, que pueden ser tan chantas (mediocres, perdularios) o rigurosos como cualquier hijo de vecino, saben que hay que hacer para mantener su negocio, la credibilidad promedio, no es cuestión de regalar adjetivos. Estos caballeros opinan que Naomi Klein es una de las plumas periodísticas e investigadoras más influyentes en el movimiento opositor a la globalización, nacida en Montreal (Canadá) en 1970. Es economista política, periodista y escritora. Caracterizada por su trabajo independiente en los medios periodísticos, colaboró como columnista para los periódicos como el The Guardian de Londres y The Globe and Mail de Toronto. Es hija de padres que pertenecieron en su juventud al movimiento hippie y fueron cercanos al anarquismo, ella misma es cercana a los postulados del municipalismo libertario. Su ruptura con la globalización implicó el estudio de las influencias del capitalismo de finales del siglo XXI y del sistema de la Tercera Vía, así como en el impulso del imperialismo neoliberal y sus efectos en la cultura moderna en la de masas. Fruto de sus investigaciones, ha escrito varios libros importantes como No Logo (2001), Vallas y ventanas (2003), La doctrina del shock (2007), el guión del documental La toma/The take (dirigido por Avi Lewis, centrado en la crisis argentina y las movilizaciones ciudadanas entre 2001 y 2002) y una infinidad de artículos periodísticos y políticos. Para una rápida caracterización, yo diría que es una muchacha lista, que frecuenta el bando de los buenos, avisada y avezada profesional, honesta pero no ingenua. A través de sus agentes literarios, podemos espiar cuando Naomi le saca los calzones a lo que define con un navajazo: la utopía de la codicia.
viernes, 2 de noviembre de 2007
Rosa Montero en Baires: "la escritura periodística es un género literario".
Visita Buenos Aires por cuestiones de trabajo. Es jurado, junto a Alberto Manguel y a José Saramago del Premio Clarín de Novela.Rosa Montero se da tiempo para todo. El 7 de noviembre próximo el ganador del certamen debe estar designado entre los diez finalistas preseleccionados.
En la sección Cultura de la edición de hoy del matutino, Diego Manso recrea dichos y puntos de vista de la visitante.
Estilo e ideas de esta periodista y escritora de 56 años, madrileña, vecina del barrio de Cuatro Caminos, se llevan muy bien con los lectores argentinos.
Probablemente, la revista Ñ del grupo Clarín traiga más detalles del "diálogo público"
que Rosa mantuvo con Ezequiel Martínez en el Auditorio del Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires.
Si acierto, les aviso desde este mi modesto quiosco.
Nos vemos.
Rosa en el MALBA, contado por Clarín ---> :-)
Premios y reconocimientos a RM
1977. Premio de Periodismo del Círculo de Escritores Cinematográficos.
1978. Premio Mundo de Entrevistas.
1980. Premio Nacional de Periodismo.1989. Premio Derechos Humanos.
1990. Finalista del Premio Europeo de Novela 1990 con "Temblor".
1997. Premio Primavera de Narrativa 1997 con "La hija del caníbal".
1999. Círculo de Críticos de Chile 1999 con "La hija del caníbal".
2000. Medalla de Oro del Círculo de Bellas Artes de Valencia.
2001. IV Premio "Los animales en el mundo de las artes y la cultura".
2004. Premio “Qué leer” a la mejor novela del año.
2005. Premio Asociación de la Prensa de Madrid a toda una vida profesional.
2005. Premio Grinzane Cavour a la mejor novela extranjera (Italia)
Página de Rosa Montero





